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Meseta de Somuncurá

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La meseta de Somuncurá ocupa un vasto territorio de la provincia de Río Negro y de la provincia del Chubut.
Es un área natural protegida de entre unas 1.600.000 ha, que se corresponden al dominio de la estepa patagónica. La localidad más cercana es Valcheta, cabecera del departamento homónimo.

Somuncurá proviene del idioma mapuche y significa “piedra que habla”.

Habíamos oído de lo extenso, exótico e inhóspito del lugar, creo que eso fue lo que nos sedujo para planear esta travesía.

Cada lugar a visitar tiene su mejor época del año, para la meseta nos pareció bien ir a comienzos de noviembre, ya que en otro momento el clima puede ser extremadamente seco, la temperatura difícil de soportar y con mas calores aparecen algunos temibles pobladores como serpientes, arañas o alacranes.

Así fue que seis amigos en tres camionetas “La Iguana”,” Mecha” y “la Toy” arrancamos desde Buenos Aires para llegar hacer noche en un hotel en Sierra Grande, al este de la meseta sobre la ruta 3.

Después de un cansador viaje de enlace, guardamos las chatas, tomamos un relajante baño y salimos a buscar donde cenar y creo que dimos con el mejor lugar, un comedor de camioneros. Se sabe que donde comen los camioneros se come bien y este lugar no era la excepción.

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Día 1 de travesía:

Al amanecer desayunamos y arrancamos el primer día de travesía con la ansiedad de no saber que nos esperaba, ansiedad que se fue desvaneciendo a medida que el paisaje nos deslumbraba.

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Después de unos 70km de un excelente camino de ripio llegamos a Arrollo Ventana, un pequeño poblado, ultimo rastro de civilización que veríamos por unos días y final del hermoso camino.

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En los siguientes kilómetros la geografía nos iba dando hermosos paisajes mientras entrabamos en la meseta.

Como este hermosos oasis, refugio de patos y caballos, en medio de tanta piedra y arbustos…

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El desgaste en las piedras dejaba rastros de los distintos cambios en millones de años, lo que alguna vez estuvo bajo tierra o bajo el océano.

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Casi sin darnos cuenta estábamos todo el tiempo vigilados por habitantes del lugar…

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Sin horarios, cuando encontramos un claro fue el momento para la picadita…

Salamín, queso y jugo, livianito para seguir el viaje.

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A lo lejos ya se veían los cerros Pancho, Medio el Mimbre y mas atrás el Corona, tan imponentes obligaban a la huella a quebrarse para rodearlos.

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Ya estando cerca de los cerros se nos empezó a cruzar por la cabeza si sería posible cruzarlos por el medio, y solo había una manera de saberlo…

Dejamos la huella y en baja rumbeamos hacia los cerros eludiendo rocas y arbustos espinosos, las camionetas se hamacaban mucho, La Iguana marcaba el camino…

Entre

Pero con paciencia logramos el objetivo.

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El paisaje era hermoso y personalmente sentía una mezcla de emoción y orgullo por hacer camino y pasar por donde nadie antes pasó.

Entrece

 

Este paso nos llevó mas tiempo de lo calculado y ya de nuevo en la huella, pero del otro lado de los cuatro cerros, buscamos un claro para armar el campamento.

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Mientras unos armaban las carpas otros picábamos ajo y perejil para los pollos que con algo de pimienta y vino blanco fue una cena de lujo!

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Pocas veces he visto atardeceres y noches tan hermosas, los colores, el aire puro y el solo sonido del viento nos hacía sentir la magia de Somuncurá.

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Después de la sobremesa acompañada con un copita para sacarnos el frío nos fuimos a descansar.

 

Día 2 de travesía:

Al aclarar el día y con el relinchido de algún guanaco en celo fui el primero en despertar y poder disfrutar la salida del sol…

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Ya en camino de nuevo y sobre lo que sería la ruta provincial 60 nos encontramos que el paso del tiempo sin mantenimiento y el correr del agua con las lluvias habían borrado la huella.

Así que fue necesario que uno de nosotros GPS en mano vaya primero caminando buscando la huella hasta retomar el rastro.

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En plena meseta nos sorprendió la gran fauna salvaje.

Ñandúes, guanacos, liebres, mulitas, lagartos, lagartijas y hermosas aves nos distraían del camino.

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Mulita

Lagarto

El promedio de altura de la Meseta ronda los 1200 msnm y cerca de 1900 en los picos mas altos.

Es muy común encontrar grandes cráteres, aparentemente formados por el hundimiento del suelo, con pequeñas lagunas dentro.

En varios de estos cráteres encontramos puestos donde paramos a ver si nos vendían algún chivito o cordero para la cena, pero no teníamos suerte.

De esta manera pudimos conocer pobladores del lugar como a Gonzales y los Giménez.

Cuesta creer posible que pueda vivir alguien en un lugar tan agreste y alejado, sin electricidad ni contacto con la civilización.

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A media mañana nos detuvimos a descansar y disfrutar de unos mates, era una zona elevada con muchas rocas grandes.

Investigando un poco el lugar encontramos algunos rastros de antiguos pobladores y hendiduras en las piedras usadas como morteros.

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La meseta se mostraba todo el tiempo de distintas maneras, esta vez nos sorprendió con poderosos caballos salvajes…

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En el camino conocimos a Cecilio Giménez que con su caballo Flecha y sus perros iba a arriar a sus animales.

Mientras le convidábamos algo fresco nos contó sobre la dura vida en la meseta, de la falta de lluvias, los dañinos zorros que les atacan a sus animales y su caza con boleadoras.

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En el horizonte los paisajes se seguían dibujando…

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La tarde se acentuaba y había que buscar donde acampar, ya estabamos resignados a comer alguna sopita instantánea.

Atraídos por el paisaje paramos en una planicie a tomar unas fotos y de ese hermoso paisaje apareció a caballo un poblador y dueño de una finca en ese lugar don Clorindo Gil.

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En un principio creí que don Gil nos correría del lugar, habíamos pasado varias tranqueras para llegar ahí y el hombre tenia cara de poco amigo, pero nada mas lejos de eso, no solo nos vendió un buen pedazo de cordero, sino que nos permitió acampar cerca de su casa, y nos ofreció leña, agua y un baño.

Su finca era humilde, pero muy prolija y donde se notaba en cada cosa gran esfuerzo y cariño.

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Esa noche el cocinero del grupo nos sorprendió con un risotto con queso y como plato fuerte el cordero a la parrilla acompañado con un tinto de esos bien ricos!

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Otro atardecer para no olvidar…

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Día 3 de travesía:

Al salir el sol ya empezaba el tercer día de travesía, nuestro próximo objetivo era salir de la meseta y llegar a Los Menucos, (pueblo situado sobre la RN 23).

Teníamos el dato de un camino para 4×4 que se desviaba de la Rp 8 y pasaba por la laguna Soledad así que por ahí fuimos.

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Al llegar a la laguna Soledad encontramos una vista única.

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Con agua y buen pasto se encontraban a su alrededor gran cantidad de corderos, el lugar merecía hacer una parada y ser disfrutado con unos mates…

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Para el mediodía habíamos llegado a Los Menucos, nos quedaba la tarde libre, que podiamos hacer???

Después de reponer combustible y refrescarnos decidimos ir hasta Valcheta situado a 130 km al este y desde ahí entrar nuevamente a la meseta por la RP 60 al sur en busca de la laguna Azul.

En un principio la ruta de ripio estaba perfecta, parcia una autopista pero no falto mucho para que eso cambie.

El camino se fue poniendo muy mal, eso nos hacía ir muy despacio y nos preocupaba que tuviéramos que volver por esos caminos de noche, pero valió la pena!

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La laguna estaba bastante escondida, parecía que nunca llegábamos, pero la encontramos…

Eera grande y estaba poblada por flamencos rosados y caballos a su alrededor, su nombre fue dado por el reflejo del cielo.

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Después de las fotos y una pequeña recorrida a pié, arrancamos de nuevo hacia Valcheta, donde nos esperaba una rica cena y una confortable cama en el hotel.

Dia 4 fin de la travesía:

A la mañana no podíamos emprender el regreso sin antes pasar a visitar el bosque petrificado.

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Es casi increíble pensar que esas piedras alguna vez fueron arboles de pié.

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Algunos llegaban a los 20 metros de largo, viendo tanta cantidad de piezas nos hacía preguntar cuanto mas habría sepultado de bajo de nuestros pies…

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Al salir de ahí emprendimos el regreso, satisfechos por los logros, pero creo que con ganas de mas…

Personalmente Somuncura es un lugar donde volvería a ir.

GeogdALTO

 

Espero te haya gustado el viaje, nos vemos en el próximo…

ZA-Reducida

 

 

 

 

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